viernes, 30 de enero de 2009

Estrés

Se dice que lo material no es lo importante, pero en este mundo tan regido por la tecnología y por las afamados gadgets u artefactos que siempre cargamos en esta época los seres humanos, me doy cuenta que hay algunos que logran estresarnos de una manera no esperada, hablo de aquellos que suenan como los celulares o los reproductores de mp3 y mp4, o las computadoras portátiles, todos ellos nos estresan, pero en especial logran este efecto en los seres humanos cuando presentan fallas técnicas o de funcionamiento.

Un par de ejemplos que puedo dar son dos reproductores que he tenido; un rockchip que de caerse de una altura no mayor de 30 centímetros comenzó a calentar su pantalla y valió para ser llamado basura electrónica, y ahora un sunplus, un aparatito no tan bueno como el anterior, obviamente si muy mono, pero que hace un rato después de que le cargue unas canciones se quedó en pantalla negra y no sé si los gurus de Internet en los foros puedan llegar a darme la solución para repararlo.

Este último sé que se puede recargar de su sistema operativo o firmware con una facilidad increíble, pero no encuentro la razón para el desperfecto que presenta, si lo había rescatado un par de veces al cargarle un firma, pero ahora ni la computadora lo reconoce.

A estas alturas estoy tranquilo después de haber buscado una solución y hasta desesperarme, enojarme y casi querer que me regresaran el dinero que me costó, pero tomé un respiro de varias horas, me entretuve y di con la respuesta más justa que puedo dar: "esta maquinita me estresa" estuve al punto de volverme loco y no saber qué hacer, pero al salir a la calle vi que todo el planeta estaba igual, en una tarde gris con transito vehicular pesado y muchas personas queriendo cobrar su dinero obtenido por su trabajo.

El estrés estaba tan contagiado en la ciudad que por un momento quise respirar y que me valiera todo tal como le pasa al monje de Dalay, porque en verdad nadie quiere respirar, tan sólo pasar en frente y evitar su estrés a costa de causarselo a los demás.

Por todo esto ya elegí que si se descompone el gadget, pues busco uno de mejor calidad, o que es mejor evitarme este sentimiento tan negativo que causa el estrés porque finalmente todo tiene solución, menos la muerte y quiero vivir mucho, pero quiero vivir sin estar estresado

lunes, 26 de enero de 2009

Los conspiradores de la sexta fila

En aquel tiempo en la universidad, cuando tomaba la clase géneros periodísticos I (Mm... Me sentí como si estuviera leyendo escrituras de iglesia) siempre estaba sentado en la sexta fila a la izquierda y a mi derecha siempre se sentaba mi gran amigo Jacob quien en este rato debe estar acomodando la pagina de Internet de algún periódico en Internet.

Como era de esperarse el contraste entre ambos no sólo se presentaba en lo físico, sino también en que yo entraba a las clases y este amigo al tener gran bagaje cultural obtenido por la lectura de infinidad de libros encontraba las clases bastante aburridas.

Sin embargo ambos nos quedamos en la misma clase con la idea de obtener lo mejor; nuestro maestro un hombre blanco de pelo canoso, con una complexión que puede recordar a una pera, o quizá a una campana caminando y con acento cubano, no nos tenía del todo buena estima, a él lo quiso correr de la clase y a mi no me conocía pero si me regresaba mis trabajos con buenas notas, a razón de esto a veces en medio de las explicaciones hacíamos algunos comentarios a lo que nos decía.

En cambio a varias alumnas si las conocía, en algunos casos nos llegamos a enterar a que a una de ellas le decía que era muy sexy, pero esto fue uno de los motivos para que esta amiga dejara de asistir a clases (entre varios más claro está), de esto a veces exaltaba a sus consentidas, que en el momento de quedar bien no lo hacían y de mi boca se escapaba un ¡ja! Lo cual hacía que a nosotros a pesar de ser excelentes en nuestro trabajo nos considerara unos conspiradores y como siempre estábamos en la sexta fila nos dimos ese nombre sin dudarlo.

Este maestro que por cierto es de los más duros de la facultad ahora debe seguir en su labor contando sus experiencias desde que comenzó como corresponsal para la radio de Cuba, sin embargo no creo que se encuentre otros alumnos que pongan en duda lo que dice sobre algunas cosas y que el los vea como unos conspiradores, si; Los conspiradores de la sexta fila.

domingo, 25 de enero de 2009

El silencio de la noche

Cada noche mientras escribo puedo darme cuenta del silencio que hay durante la noche, a veces se escuchan los ladridos de un perro a lo lejos como si quisieran ahuyentar a aquel que ose pararse frente de su hogar, en otros momentos se escuchan a los gatos que maúllan en la noche llamándose unos a los otros tratando de estar juntos más y más.

Entre ese silencio de la nada en las calles que están; sino desiertas, poco transitadas, se oye el sonido de una motocicleta que lleva a su dueño algo tarde a descansar, mientras un auto a lo lejos va en lento andar esperando llevar a su conductor a los brazos de su esposa, mientras sus hijas ya se han quedado dormidas y que al escuchar el sonido del automóvil llegar saldrán a recibirle a pesar de ser casi de madrugada.

En otros lugares hay quienes sin proponérselo han encontrado un lugar donde descansar, esos vagabundos que a veces no saben si mañana estarán en la misma esquina o si sus pasos erráticos los llevaran a un parque o a ser encontrados por algún samaritano que los llevé a un albergue y los trate de cambiar por seres productivos que olviden su soledad y su tristeza.

Y mientras todo esto ocurre en alguna parte de la ciudad yo escribo y escucho a lo lejos la voz de un muchacho que dice "prende la luz" pero yo estoy próximo a apagarla para descansar y esperar que venga la mañana con un nuevo día, que olvidará poco a poco el silencio de la noche, tan sereno y tan fascinante.

viernes, 23 de enero de 2009

Pesadillas

Anoche tuve pesadillas, quizá fueron creadas por haber comido de más el día anterior o por lo descabellado que me pareció la escena del pollo rostizado, pero de pronto sólo recuerdo no existía ninguno de mis seres amados e iba en dirección a mi trabajo, pero no podía tomar un transporte, tenía que irme en una bicicleta mientras un hombre que podría considerarse insignificante, delgado con ojos pequeños, bigote pequeño y vestido de boy scout me decía que no tardaría mucho en llegar: mientras sus hijos 11 muchachos de 21 años y vestidos de boy scout estaban recogiendo escombros en la calle.

Me fui en la bicicleta de montaña que era igual a una que tuve hace mucho y de la cual siempre tenía el miedo de que se le ponchara la llanta y no pudiera llevarla a que la repararan, y precisamente eso ocurrió la llanta se ponchó, al preguntar sobre un lugar donde ponerle aire y reparar la fuga me señalaron un edificio de ventanales enormes y cortinas y en donde al entrar me di cuenta que no era lo que parecía, era un billar con miles de mesas y jugadores concentrados en lograr ganarle a los otros.

Fui hasta el fondo y al preguntar si me reparaban la fuga de la bici, me negaron el servicio yo dándome cuenta que esto no era justo molesto, cuando un par de personas se me pusieron en frente, no dude en reconocerlos eran compañeros míos de ingeniería, Eric y Edgar quienes ya no eran los que conocí, ahora derrochaban dinero de una dudosa procedencia, y vaya incoherencia si eran personas que no rompían ni un plato (pero quizá me pude haber equivocado), de alguna manera me consiguieron un transporte que me llevó al metro, pero no noté más, sólo recuerdo como si todo de fuera a negros como en película para volver y verme en el vagón que avanzaba.

Todo parecía normal pero la marcha del metro no continuó sacaron a todos del vagón en una estación mientras el suelo desnivelado se llenaba de agua y varios niños eran conducidos fuera de la estación.

Toda esta pesadilla iba a llevarme aun destrucción masiva de lo que conozco cuando el sonido del despertador me volvió a la realidad, noté que nada de eso había pasado, que esa destrucción y miedo a pesar de ver el sueño entre neblinas, es eso; sólo un sueño salido de mi mente, que no significa nada y que al llegar el día se desvanece, porque fue un mal sueño y una muy mala pesadilla.

jueves, 22 de enero de 2009

Muera el SPAM y las cadenas

Recuerdo que una vez leyendo los post de un foro estaba una firma que decía "muera el SPAM lo digo por mi blog" me sentí totalmente identificado, en especial cuando entré a este blog y vi los comentarios dejados y el único que apareció era uno metido en html que dejaba links para páginas de dudosa seguridad en Internet.

De ahí no dude en activar la herramienta de moderación del blog y borre dicho mensaje que me molestó mucho, así me puse a pensar en como he odiado y odiaré el SPAM, en especial el que llega a alguna de las bandejas de entrada de mis correos con ofertas falsas de banqueros nigerianos que me piden mis datos porque quieren sacar una fortuna de dinero de su país, y que esa fortuna es tan falsa como un billete de 25 pesos.

O sino quien no niega esas promociones de que alguien vea en su correo quién lo ha eliminado de Messenger y lo peor es que usa G-mail o Yahoo Messenger y nunca en su vida se comunicaron por MSN, pero lo peor es esos correos que mandan una noticia y que resulta terminar en el robo de contraseñas de banco por medio de algún xploit que se instala en nuestra computadora, y lo más feo es que hay diversos tipos de ellos.

Por todo esto ya no reenvío ese mensaje que dice "si no lo envías a chorrocientas miles personas vas a tener mala suerte" o aquel que argumenta sobre el niño que se perdió y es buscado por su padres, o ya el clásico que pide pongas tu nombre y correo para unirte a una causa humanitaria, ni siquiera el que aparece que pascual Boing va a quebrar, porque todos son tan falsos que lo mejor para mi es borrarlos, en verdad entiendo que a veces hay cosas que si ameritan enviarse, pero por qué no quitarle todas la direcciones electrónicas que trae de la cuenta de otra persona.

Así que si alguien necesita avisarme que voy a encontrar al amor de mi vida (les aviso que ya está conmigo), que si voy a tener mala suerte si no reenvio el correo, debo informarles que está en la basura y que mi suerte mejora día a día o que ya sé que no pasó algo a la media noche porque no reenvíe este correo y me declaro de esos de dicen Muera el SPAM y las cadenas.